SEÑOR DIRECTOR

La Comisión de Constitución, Legislación y Justicia de la Cámara de Diputados debería estar terminando con la discusión y votación en particular de las normas que permitan adecuar el sistema de justicia penal a los nuevos tiempos provocados por la alerta sanitaria en que nos encontramos.

Estas modificaciones abarcan diversos ámbitos de las distintas materias judiciales, pero la que ha concentrado el mayor debate es aquella norma que permitiría que las audiencias en el ámbito penal se puedan continuar desarrollando -tal como ocurre actualmente- mediante el sistema telemático de videoconferencias.

Si bien la unanimidad de los intervinientes se han manifestado a favor de abrir esta posibilidad, existen dos claras posturas, por un lado la de los defensores públicos de los imputados que consideran necesario restringir al máximo la posibilidad de realizar audiencias telemáticas, exigiendo que las mismas solo puedan realizarse en la medida que absolutamente todos y cada uno de los intervinientes de una causa estén de acuerdo, excluyendo a su vez de forma completa esta posibilidad para las audiencias de juicio oral, momento en que sabemos deben comparecer las víctimas y testigos de los delitos; y por otra parte se encuentra la postura de los fiscales y académicos, quienes concuerdan en que el sistema de justicia debe abrirse sin tantas restricciones a las nuevas tecnologías, aumentando las posibilidades de acceso a la justicia para la ciudadanía, permitiendo que todas las audiencias se puedan realizar de forma telemática, dejando que sean los tribunales quienes para los juicios orales deban analizar el caso en particular, buscando que sean respetadas tanto las normas del debido proceso -existentes en beneficio del imputado- como los derechos y garantías de las víctimas y testigos de los delitos.

De las pocas cosas positivas que han surgido de esta pandemia está la demostración que existen nuevas formas, igual de eficaces y mucho más eficientes, para hacer determinadas actividades humanas; sin duda, esta es una de ellas, y tal como nuestros parlamentarios de fines del siglo pasado, pese a grandes resistencias, se atrevieron a dejar atrás la justicia secreta e inquisidora, esperamos que los parlamentarios de hoy permitan que la justicia pueda seguir evolucionando y no se quede estancada en otros tiempos.

Francisco Bravo López

Presidente de la Asociación Nacional de Fiscales