Columnas y cartas

Carta a La Tercera: audiencias telemáticas

SEÑOR DIRECTOR

La Comisión de Constitución, Legislación y Justicia de la Cámara de Diputados debería estar terminando con la discusión y votación en particular de las normas que permitan adecuar el sistema de justicia penal a los nuevos tiempos provocados por la alerta sanitaria en que nos encontramos.

Estas modificaciones abarcan diversos ámbitos de las distintas materias judiciales, pero la que ha concentrado el mayor debate es aquella norma que permitiría que las audiencias en el ámbito penal se puedan continuar desarrollando -tal como ocurre actualmente- mediante el sistema telemático de videoconferencias.

Si bien la unanimidad de los intervinientes se han manifestado a favor de abrir esta posibilidad, existen dos claras posturas, por un lado la de los defensores públicos de los imputados que consideran necesario restringir al máximo la posibilidad de realizar audiencias telemáticas, exigiendo que las mismas solo puedan realizarse en la medida que absolutamente todos y cada uno de los intervinientes de una causa estén de acuerdo, excluyendo a su vez de forma completa esta posibilidad para las audiencias de juicio oral, momento en que sabemos deben comparecer las víctimas y testigos de los delitos; y por otra parte se encuentra la postura de los fiscales y académicos, quienes concuerdan en que el sistema de justicia debe abrirse sin tantas restricciones a las nuevas tecnologías, aumentando las posibilidades de acceso a la justicia para la ciudadanía, permitiendo que todas las audiencias se puedan realizar de forma telemática, dejando que sean los tribunales quienes para los juicios orales deban analizar el caso en particular, buscando que sean respetadas tanto las normas del debido proceso -existentes en beneficio del imputado- como los derechos y garantías de las víctimas y testigos de los delitos.

De las pocas cosas positivas que han surgido de esta pandemia está la demostración que existen nuevas formas, igual de eficaces y mucho más eficientes, para hacer determinadas actividades humanas; sin duda, esta es una de ellas, y tal como nuestros parlamentarios de fines del siglo pasado, pese a grandes resistencias, se atrevieron a dejar atrás la justicia secreta e inquisidora, esperamos que los parlamentarios de hoy permitan que la justicia pueda seguir evolucionando y no se quede estancada en otros tiempos.

Francisco Bravo López

Presidente de la Asociación Nacional de Fiscales

Columna en La Tercera: Los fiscales y el proceso constituyente.

Tal como se ha sostenido desde que se produjo el “estallido social”, Chile cambió. Cambió porque se movió el eje de la conversación política y se puso al centro de la discusión pública temas que la ciudadanía percibía que no habían sido atendidos por los poderes del Estado.

Este nuevo Chile que comienza a construirse, plantea nuevos desafíos para el Ministerio Público. Los y las fiscales, en nuestra calidad de ciudadanos y como responsables de la persecución penal y de búsqueda de justicia, nos sentimos interpelados por la demanda ciudadana de igualdad ante la ley y de mayor eficacia en la persecución penal y decidimos ser parte de este desafío aportando al proceso constituyente.

La convocatoria de la Asociación Nacional de Fiscales permitió un amplio diálogo para construir en conjunto propuestas que se hicieran cargo de la brechas y limitaciones institucionales. Nuestro desafío era sentar las bases de una discusión para la conversación constitucional y hacernos cargo de lo que el país demanda en materia de persecución penal.

Hoy, nos parece esencial incorporar en la futura Constitución una norma que asegure la autonomía financiera del Ministerio Público y otra que establezca que el ejercicio de la acción penal pública sea de resorte exclusivo del Ministerio Público, quien la podrá ejercer siempre sin mayores restricciones, sin perjuicio de que la ley en materias específicas otorgue además la titularidad de la acción penal a otros órganos o autoridades.

El país nos demanda atender mejor a las víctimas y por ello junto con mantener el deber de protección, nos parece esencial que se incorpore su derecho a ser reparadas adecuadamente por el Estado.

Otro de los desafíos para recuperar la confianza ciudadana, dice relación con la designación del fiscal nacional y los requisitos de los candidatos, quienes, según nuestra visión, deberán ser calificados por un organismo técnico que se defina en la nueva Constitución, el que debe analizar las capacidades técnicas que deben cumplir, previo a la intervención en su nombramiento de otros poderes u órganos del Estado.

Proponemos ser sometidos a la regla de paridad de género para el nombramiento de las autoridades, especialmente de las autoridades superiores de nuestra institución y que la cuaterna para elegir fiscal regional considere un número par de candidatos que permita aplicar reglas de paridad de género.

Los más de 20 años de existencia del Ministerio Público nos han permitido tener una visión sistemática y fundada sobre la efectividad, logros y desafíos de nuestra función. Estas ideas que presentaremos a la Convención recogen la experiencia de cientos de persecutores públicos y responden en parte a esa ciudadanía que se expresó con tanta fuerza en la calle y en las urnas exigiendo dignidad, derechos e igualdad ante la ley.

Estos son algunos de los desafíos del Ministerio Público para ser el organismo que este nuevo Chile necesita. Hoy, nos hacemos cargo de esa esperanza, y esperamos contribuir a mejorar nuestra democracia y la calidad de vida de millones de chilenos y chilenas.

Francisco Bravo

Presidente de la Asociación Nacional de Fiscales

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Carta a La Tercera, de Francisco Bravo: fiscales, autoridad y Estado de derecho.

SEÑOR DIRECTOR:

Las últimas semanas hemos sido testigos de hechos de violencia en la Macrozona sur. Algunos de esos han afectado a fiscales del Ministerio Público.

Amenazas explícitas a un fiscal que investiga casos de violencia rural en La Araucanía; la quema de una vivienda en las cercanías de Cañete de un colega que se desempeña en Los Ángeles y la emboscada de otro en Carahue, luego de concurrir a un sitio del suceso y realizar su trabajo. Es cierto que la zona hace décadas registra episodios de violencia. Como es cierto que hasta ahora ningún gobierno ha podido enfrentar eficazmente ni las causas que originan estos hechos ni sus efectos.

El Estado de Chile está en deuda con esa zona y su gente. Los fiscales hacen su trabajo en medio de la incerteza, con escasos recursos, pero con un compromiso inclaudicable con la justicia y el imperio del estado de derecho. Requieren medios para cumplir sus fines, pero hoy, por s obre todo, medidas concretas que garanticen su seguridad personal como la de sus familias. Con ello se garantiza, además, el que pueden cumplir adecuadamente su rol legal y constitucional Chile vive hoy momentos cruciales; de cambios profundos.

Hay demandas legítimas de mayor justicia e igualdad. Los fiscales no estamos ajenos a lo que ocurre en nuestra sociedad. Nuestro compromiso es y será siempre con la democracia, el respeto irrestricto de los derechos humanos, la vigencia del estado de derecho y la paz social. Hacemos un llamado a las autoridades políticas a hacerse cargo, preocuparse y ocuparse de lo que ocurre en la Macrozona y exigimos que se garantice a los y las fiscales que puedan realizar su trabajo en condiciones mínimas de seguridad. Es una buena manera de hacer efectiva la vigencia del estado de derecho y avanzar hacia la paz social.

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Claudia Castro, directora ANF: Paridad en el Ministerio Público: cifras que evidencian la necesidad urgente de la creación de una Secretaría de Género

Fuente: El Mercurio Legal

Hace unas semanas un grupo de parlamentarias presentó un proyecto de ley para disminuir la brecha salarial entre hombres y mujeres estableciendo un nuevo artículo en el Código del Trabajo: ‘Con todo, salvo que el empleador pruebe lo contrario, se considerará como discriminación arbitraria aquellas diferencias salariales que excedan en un 20% la remuneración entre hombres y mujeres’, plantean.

Estas brechas son algo real y constante que no solo se manifiestan con fuerza en el sector privado, sino que también el público. Una situación que también se ha observado al interior del Ministerio Público, algo que fue alertado en 2018 por la consultora Isónoma, entidad que también ha colaborado con los diagnósticos sobre género en el Poder Judicial.

Es informe fue solicitado para elaborar una política de género y realizó una serie de recomendaciones a la Fiscalía Nacional, concretándose algunas de estas. Por ejemplo, a diferencia del Poder Judicial, la fiscalía no cuenta con una secretaría de género que esté a cargo de llevar adelante el cumplimiento de las normas, un organismo creado específicamente para esa materia, que permita sacar el tema desde la perspectiva de los recursos humanos. ¿Cómo vamos a cambiar la mirada si no hay quien se encargue cien por ciento a verificar el respeto hacia la mujer y que se encargue de asesorar, dar acompañamiento a las funcionarias y fiscalas ante posibles acosos?

El informe de Isónoma indica que el 51% de los integrantes del Ministerio Público son mujeres. Pero, a la vez, si se hace un acercamiento al universo de fiscales, las mujeres son minoría, con 32,67% versus 67,33% de hombres. Es decir, existe una gran brecha de paridad. Esto lleva a mirar las causas por las cuales las mujeres no postulan, no las nombran y dejan de ser fiscales. Esta brecha no es solo numérica, sino también en remuneraciones. El análisis plantea que en ingresos anuales, más los bonos, las mujeres en el Ministerio Público reciben en promedio $35.315.141, mientras que los hombres $44.887.571, una brecha de 21% ($9 millones). Si esto se lleva al caso de los fiscales, las mujeres ganan 10% menos. Pero esa brecha aumenta más a medida que la fiscala lleva más tiempo en la institución: desde los 13 hasta 18 años de trabajo, tramo en que se encuentran la mayoría de los persecutores, las diferencias fluctúan entre 7% y 16% menos de sueldo que sus pares masculinos. Según datos de la Superintendencia de Pensiones, en la actualidad las mujeres ganan 12,4% menos que los hombres respecto de los ingresos imponibles de los cotizantes.

Si bien en Chile existe una Ley de Igualdad de Remuneraciones (N° 20.348) y el Código del Trabajo lo regula a través del artículo 62 bis, esto no ha sido suficiente, y así lo reconocen las autoridades locales y los organismos internacionales, como por ejemplo la Organización Internacional del Trabajo (OIT). En su último informe, de enero de 2019, realizado por la comisión de expertos en la aplicación de convenios y recomendaciones, la OIT evaluó las políticas de igualdad salarial, sugiriendo ampliar el concepto en el artículo 62 bis. Este artículo señala que ‘el empleador deberá dar cumplimiento al principio de igualdad de remuneraciones entre hombres y mujeres que presten un mismo trabajo, no siendo consideradas arbitrarias las diferencias objetivas en las remuneraciones que se funden, entre otras razones, en las capacidades, calificaciones, idoneidad, responsabilidad o productividad’.

El tema de las bases de selección y ascenso de fiscalas —en el informe de 2018 se indica que hay 247 mujeres y 512 hombres persecutores en total en esa fecha— es discriminatorio, por lo que debería asegurarse paridad en el número de fiscalas y fiscales, y no que exista un número desproporcionado. Las propias políticas internas del Ministerio Público, su estructura o normativa, toleran que exista inequidad de género. Hay un ‘patrón estructural a nivel institucional de la Fiscalía’ que tolera por acción u omisión este tipo de malos tratos o discriminación contra mujeres fiscalas.

Uno de los hechos preocupantes que se detectaron en el análisis de Isónoma es que existen registros objetivos sobre comentarios sexistas en la institución. Existe una base fáctica de malos tratos y discriminación que muchas mujeres fiscales sufren en Chile. Hay casos de sobrecarga laboral, acoso laboral, malos tratos, humillaciones, entre otros que vienen sucediendo en sus diferentes fiscalías. Por ejemplo, en la pregunta del informe ‘¿me he sentido incómodo/a por ‘chistes’ o ‘bromas’ de contenido sexual, por sexo y rol dentro del Ministerio Público’, un 52% de las fiscalas respondió afirmativamente, 57% de las abogadas ayudantes de fiscal y 65% de las abogadas asesoras. En el caso de los fiscales, fue 18% el que respondió que se había sentido incómodo. Esta base fáctica da cuenta de la necesidad y urgencia de crear esta secretaria de género.

En la Fiscalía Nacional se han tomado medidas relacionadas con cursos y capacitaciones en esta temática, sin embargo, eso no es suficiente si no hay un organismo que pueda velar por el cumplimiento de las normas, con protocolos claros de acción y que está a cargo de una persona de alto rango en la institución, como, por ejemplo, ocurre en el Poder Judicial, en que la ministra Andrea Muñoz ha llevado adelante durante años la Secretaría Técnica de Género y No Discriminación.

En efecto, el informe de Isónoma determinó que las denuncias por acoso laboral terminan en su gran mayoría en sobreseimiento o no investigadas: de 27 denuncias entre 2015 y 2018, nueve fueron sobreseídas, en 10 no se inició investigación administrativa y en cuatro hubo sanciones. En el caso de acoso sexual, fueron cuatro procesos administrativos de los cuales uno terminó con remoción y tres sobreseídos.

En una sociedad que avanza, donde el derecho internacional constantemente recuerda que no debe existir discriminación hacia las mujeres en ninguna esfera —privada o pública— y se debe establecer una paridad, es necesario que el Ministerio Público se una a seguir el camino del respeto y la no discriminación que otras instituciones han comenzado a recorrer. Es hora de ponernos al día.

Columna de Jorge Vitar, vicepresidente ANF: El derecho es sin llorar

Fuente: El Mercurio Legal

Con ocasión de la denuncia interpuesta por la fiscal Ximena Chong a raíz de las graves amenazas que le han sido dirigidas durante la semana pasada —que tienen lugar en el marco de la investigación penal seguida en contra del funcionario activo de Carabineros Sebastián Zamora, quien fue formalizado por el delito de homicidio frustrado por hechos ocurridos en las orillas del río Mapocho y sometido a la medida cautelar de prisión preventiva —, el senador de la República Iván Moreira ha reaccionado haciendo básicamente dos cosas: acusar una campaña política en contra de la institución de Carabineros y luego, a los pocos días, señalar por los medios de comunicación que, a su juicio, la labor de la fiscal Chong ha estado motivada por razones políticas, por lo que, a su entender, no se puede quejar ante las amenazas de muerte que ha sufrido, utilizando la frase que ‘la política es sin llorar’. Coincidentemente, en los últimos días, y en un sentido similar, el ministro del Interior, Víctor Pérez, ha acusado que la fiscal Chong muchas veces ‘carece de objetividad’.

Los dichos del congresista —referidos al llanto— ya han sido ampliamente repudiados por distintos sectores del mundo público y privado, pero es interesante revisar dicho argumento y sus implicancias tomando en cuenta la función pública que cumplen tanto él como la fiscal, a quien ha criticado con un claro desprecio hacia el cargo que desempeña como integrante de un organismo autónomo e incluso dejando entrever un marcado sesgo de género.

La tesis es que la fiscal habría entrado en el terreno propio de la política y como lo habría hecho, entonces, no se justifica que denuncie las amenazas en su contra, o sea, que llore. Desde su punto de vista, la profesional se ha apartado de sus funciones para dedicarse a hacer política. Pero siguiendo la lógica del parlamentario, si no se logra concluir que el trabajo de la fiscal ha derivado hacia lo político, sino que se ha ajustado a lo netamente jurídico, él debiese conceder, entonces, que la fiscal estaría denunciando las amenazas en su contra de manera justificada y, por tanto, ya no sería llanto.

La política, en el contexto de un Estado democrático, es una actividad esencialmente partidista que está determinada por la correlación de fuerzas y que se rige por la lógica de las mayorías en el ejercicio de un poder representativo. El analista norteamericano Anthony Dawns agrega a lo anterior que la política se caracteriza por ser la actividad de grupos de influencia que luchan competitivamente por el poder y los cargos públicos.

Como una condición esencial del derecho, en cambio, los conflictos son dirimidos por los jueces como terceros imparciales que, a diferencia de la justicia del Cadí, deben atenerse a las reglas y procedimientos establecidos para la decisión de un caso particular. Contrariamente a la política, la actividad de los jueces no se rige por la regla de las mayorías. Como apunta con razón Luigi Ferrajoli, ‘porque la legitimidad del juicio reside en las garantías de la imparcial determinación de la verdad, no puede depender del consenso de la mayoría, que ciertamente no hace verdadero lo que es falso ni falso lo que es verdadero’.

En esta línea, la actividad investigativa de los fiscales queda sometida a las normas contenidas en la Constitución y las leyes, además de las instrucciones generales dictadas por el fiscal nacional, que fijan los criterios de actuación que se deben seguir en atención al delito de que se trate. Para llevar adelante la investigación de los delitos, los fiscales deben apegarse al principio de objetividad y las presentaciones que efectúan ante los tribunales tienen que estar suficientemente justificadas, de lo contrario, podrían devenir en arbitrarias. Si un fiscal cumple con dichos parámetros, su actuación se ajusta a la regulación vigente y, si eso es así, entonces puede descartarse que su actuar emigre hacia lo político.

Una vez que se tuvo conocimiento de los hechos en el puente Pío Nono, el Ministerio Público recopiló con diligencia todos los antecedentes disponibles para esclarecer lo ocurrido, cumpliendo así plenamente con el deber de objetividad. A la luz de dichas indagaciones, la información fue presentada al tribunal competente y el juez, junto con tener por establecida la participación del imputado en el delito de homicidio frustrado, decretó la prisión preventiva del policía involucrado, lo que permite evidenciar la debida fundamentación de la imputación realizada por la fiscalía. Frente a lo anterior, la abogada defensora del funcionario formalizado, a quien perjudica directamente la decisión judicial, no ha acusado la existencia de maniobras incorrectas en el procedimiento ni mucho menos ha reclamado un comportamiento reñido con la ley por parte de la fiscal del caso.

Entonces, si tras dicha audiencia la fiscal a cargo del caso recibe amenazas de muerte motivadas por su desempeño ante el tribunal, habiéndose ceñido a los criterios y principios que inspiran su cometido público, la denuncia que realiza a raíz de dichos amedrentamientos debe ser plenamente admitida y pretender lo contrario, acusando una invasión a la esfera de lo político en su actuar, entendido lo político como acciones partidistas que se deciden por las reglas de la mayoría, queda absolutamente fuera de lugar.

Pero entre la política y el derecho existe una fuerte vinculación, ya que los parlamentarios (la política) aprueban las leyes (el derecho) que rigen a todos los integrantes de la sociedad. En ese terreno, siendo consecuentes y para someter a todos al mismo estándar, si un parlamentario ha contribuido a la conformación del ordenamiento jurídico que rige en el país, votando favorablemente a lo largo de los años, entre otras iniciativas, la instalación de la reforma procesal penal, las leyes que han fortalecido las facultades de la policía y aquellas que han endurecido los criterios para imponer la prisión preventiva, entonces cuando ese sistema jurídico opera de la forma prevista y ajustándose a dichas leyes, no puede reclamar o, dicho de otro modo, no puede llorar. Aunque hombres y mujeres puedan hacerlo. Conocido es el sufrido llanto de Odiseo, el duro héroe de la Ilíada, en su obstinado intento de volver a su isla patria y a su hogar. Si la política para los políticos es sin llorar, el derecho para los abogados y para los políticos también lo es.

Cartas al Director: El miedo no se impondrá

Fuente: El Mercurio

Señor Director:

‘Me parece algo muy normal. Porque cuando uno provoca políticamente, se expone a este tipo permanente de amenazas y no nos vengamos a hacernos las víctimas’. Una frase desafortunada del senador Iván Moreira que denota su falta de comprensión de una institución de justicia en un Estado de Derecho, en general, y del funcionamiento del Ministerio Público, en particular: perseguir penalmente los delitos, ser una herramienta para que los tribunales impartan justicia. Una tarea compleja y ardua que día a día cientos de fiscales realizan en largas jornadas de trabajo.

Como directorio de la Asociación Nacional de Fiscales conocemos los peligros y amenazas que día a día enfrentan, nosotros también los enfrentamos, pero sabemos que no tienen miedo y cumplen con su deber, a pesar de las dificultades. Las palabras del senador Moreira hacen eco de una amenaza y la amplifican, justificando la violencia por sobre la justicia, algo que Chile ha tratado de erradicar por décadas.

La fiscal Ximena Chong fue víctima de un delito que se denomina amenazas y no es normal que los ciudadanos las sufran, por algo están sancionadas en el Código Penal. ¿Es normal que amenacen a parlamentarios o funcionarios de gobierno por ‘provocar políticamente’ a algunos sectores con reformas, declaraciones o medidas? La respuesta es no y quien crea lo contrario está equivocado. Prueba de esto son las diversas investigaciones penales abiertas por denuncias de autoridades por amenazas en redes sociales, algunas de ellas terminadas en condena.

La investigación que lleva adelante la fiscal Ximena Chong no tiene tintes políticos ni es una provocación, ella está haciendo su trabajo, honrando el mandato estatal que le otorga el Ministerio Público.

-Claudio Uribe H.; Jorge Vitar C.; Claudia Castro M.; Paolo Muñoz O.; Carlos Contreras G.; Marco Muñoz B.; Jorge Alfaro F. Directorio de la Asociación Nacional de Fiscales

Androcracia en el Ministerio Público- Carta en El Mercurio

La presidenta Trinidad Steinert, se refirió a la paridad de género en el Ministerio Público.El pasado domingo, la ministra de la Mujer y de Equidad de Género, Isabel Plá Jarufe, se refiere a las manifestaciones lideradas por las estudiantes de diversas universidades, señalando que el Gobierno está trabajando para derribar las barreras que enfrentan las mujeres en su desarrollo integral, para lo cual se harán reformas que consoliden la igualdad de derechos y deberes entre hombres y mujeres.

La necesidad manifestada por la ministra, en orden a tener que introducir reformas legislativas que consoliden la igualdad de hombres y mujeres, queda de manifiesto si se revisa el organigrama del Ministerio Público. De los 106 cargos de alta jerarquía de fiscales en la institución, en tan solo 20 hoy han sido designadas mujeres. De los cupos de fiscales regionales, en tan solo uno ejerce una mujer.

l desequilibrio de género reseñado no es el único mal que afecta al sistema de designaciones del Ministerio Público, ya que tal como lo hemos dicho una y otra vez, la repetición de nombres propios en diversas fiscalías regionales y la inexistencia de una carrera funcionaria en el Ministerio Público son tan solo algunas de las deficiencias en el sistema de nombramientos al interior de la institución, todo lo cual amerita una urgente revisión legislativa, que renueve el sistema de designación de fiscales regionales y jefes del Ministerio Público, donde prime la igualdad de género y se incentive la carrera funcionaria, ambos como pilares fundamentales siempre.

Trinidad Steinert
Presidenta Asociación Nacional de Fiscales

Carta al Director frente a las declaraciones de Sebastián Dávalos en Diario La Tercera

En la edición de este sábado 6 de enero del diario La Tercera, sección Cartas al Director, la Presidenta de la Asociación Nacional de Fiscales del Ministerio Público, Trinidad Steinert, firma una carta titulada “Dichos de Dávalos”, en la cual responde a las afirmaciones emitidas por Sebastián Dávalos en el contexto de la investigación por el llamado caso Caval.

Ante las afirmaciones emitidas por Sebastián Dávalos en el contexto de la investigación por el llamado caso Caval, manifestamos nuestra más profunda molestia y rechazo total tanto a la forma en que fueron emitidas y al fondo de las mismas. La Fiscalía no ha hecho más que investigar hechos que revisten carácter de delito como lo hubiera hecho con cualquier persona, respetando los principios del debido proceso e igualdad ante la ley como, asimismo, el principio de inocencia que rige en nuestro sistema penal. Abstenerse de hacerlo importa un grave abandono de funciones completamente injustificado. Además, también puede leer el contenido completo de dicha carta en el siguiente link:

 La Tercera, Dichos de Dávalos

Carta de Respuesta a entrevista de ex Fiscal Ricardo Traipe en Diario El Desconcierto

En la edición de este miércoles 8 de noviembre del diario electrónico El Desconcierto, sección Opinión, el Director de esta Asociación y Fiscal Adjunto de la Región de la Araucanía, Juan Pablo Salas, junto a nuestra Presidenta Trinidad Steinert, firman una carta en la cual rechazan los dichos del ex Fiscal Ricardo Traipe, sobre el caso Luchsinger Mackay, en una entrevista publicada en el mencionado medio el pasado 6 de noviembre.

Manifestamos nuestro absoluto rechazo a las declaraciones del ex Fiscal Ricardo Traipe, actualmente defensor público licitado en la comuna de Angol, quien, en entrevista publicada en su Medio Electrónico, el pasado 6 de noviembre, de manera inaceptable cuestiona la capacidad e integridad de sus ex colegas fiscales, haciendo una serie de afirmaciones temerarias, carentes de sustento, opinando de forma liviana y especulativa respecto de investigaciones que no estuvieron a su cargo. Lea el contenido completo de dicha carta en el siguiente link:

 Asociación de Fiscales rechaza dichos del ex fiscal Ricardo Traipe sobre el caso Luchsinger Mackay

Columnas y cartas

Carta a La Tercera: audiencias telemáticas

SEÑOR DIRECTOR La Comisión de Constitución, Legislación y Justicia de la Cámara de Diputados debería estar terminando con la discusión y votación en particular de las normas que permitan adecuar

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