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Nota El Mercurio: Fiscales proponen a Convención policías exclusivas para indagatorias y dar rango constitucional a derechos de víctimas

También sugieren un consejo técnico para nombramientos, cuaternas para mejorar paridad e incorporar la carrera funcionaria expresamente en la Carta Fundamental.
Desde mayo, la Asociación Nacional de Fiscales (ANF) trabaja —apoyada por profesores de los departamentos de Derecho Público y Procesal de la U. de Chile— en un documento con propuestas para la Convención Constitucional, relacionadas con la autonomía, independencia y atribuciones del Ministerio Público. Entre sus aspiraciones está la instauración de policías exclusivas para la investigación criminal.

‘Uno echa de menos que las policías especializadas, como la Brigada de Homicidios (de la PDI) y el OS9 de Carabineros, se dediquen exclusivamente a la investigación penal, porque muchas veces (…) también se dedican a asuntos de carácter operativo cuando hay contingencias, en especial, en Carabineros’, comenta el presidente del gremio, Francisco Bravo.

También, dice, buscan que sus ‘instrucciones tengan ‘una facultad de imperio’ respecto de las policías, incluso, con facultades coercitivas que hoy no existen’, porque, ejemplifica, en ocasiones los funcionarios no llegan a las audiencias de juicio y, si su testimonio es prueba relevante, puede haber riesgo de absolución.

En el texto sugieren establecer a nivel constitucional la responsabilidad disciplinaria de las policías por las instrucciones de la fiscalía que sean incumplidas.

Sobre dar rango constitucional a los derechos de las víctimas, el presidente de la ANF explica que hoy estos son reconocidos en el código; sin embargo, la idea es elevarlos y que ‘lleven aparejados mecanismos o garantías que permitan su ejercicio’.

Además, recuerda, ‘siempre está la discusión acerca de si corresponde o no al Ministerio Público protegerlas y cómo eso se compatibiliza con el principio de objetividad’. Eso se discutió mucho, ‘pero no tomamos una decisión —afirma— acerca de si hay que fortalecer las unidades de víctimas de la fiscalía o pensar en un órgano especializado’.

El gremio recomienda también que el Estado asegure la protección de quienes intervienen en el proceso penal —sean fiscales, jueces, defensores u otros— y sus familias, particularmente, en jurisdicciones complejas, como la Macrozona Sur o aquellas donde hay una fuerte presencia de narcotráfico.

Para Bravo, ‘los fiscales en general están expuestos y lo sabemos, y esto es ‘sin llorar’, dicen algunos, pero tampoco significa que los fiscales se transformen en héroes, no corresponde, el Estado de Derecho debe velar por la función del fiscal, no por el cuidado y protección de este en cuanto tal persona’.

‘No es posible que a un fiscal le quemen una casa, lo estén amenazando con un cartel y le digan que lo tienen en la mira a él y su familia, como ocurrió hace tres semanas en la Macrozona Sur, o que otro fiscal se encuentre con una emboscada después de ir a un sitio del suceso. Ahí el Estado está fallando’, advierte.

Además, el gremio busca introducir cambios en el sistema de nombramiento de fiscales nacional, regional y adjunto, con foco en la carrera funcionaria.

‘El ‘paraguas’ o elemento cardinal de los nombramientos tiene que ver con tres aspectos. Uno con la idoneidad técnica profesional tanto del fiscal nacional como de los fiscales. Segundo, con eliminar cualquier tipo de conflicto de interés y, lo tercero, tiene que ver con enfatizar con que sean funcionarios de carrera’, dice el presidente del gremio. Aspiran a que quienes postulen a estos cargos ‘tengan calle’, afirma.

Carrera funcionaria en la Constitución

Se propone que exista un consejo técnico para las designaciones y que no haya participación del Poder Judicial en el nombramiento del fiscal nacional y, especialmente, en el caso de los regionales, que los requisitos sean calificados por el organismo académico o técnico que defina en la Constitución.

Para los regionales, además, sugieren que sea elegido de una cuaterna, idealmente compuesta por dos hombres y dos mujeres —hoy existen ternas—, elaborada por el Consejo de Fiscales Regionales. Los postulantes plantean que sean de carrera (al menos 10 años como fiscales) y acortan el período en el cargo, de ocho a cuatro años. En el caso de los fiscales adjuntos, el gremio opta por la promoción interna antes que por los concursos públicos. El ánimo es incorporar la carrera funcionaria expresamente en la Constitución.

Incluye también el documento de la ANF un apartado con recomendaciones en el ámbito disciplinario. ‘Ese es un tema crucial para nosotros. Uno podrá discutir si eso debería tener rango constitucional o legal, nosotros consideramos como mínimo que todo el régimen disciplinario debe tener al menos rango legal y no reglamentario, como hoy ocurre’, sostiene Bravo.

Cambios a régimen disciplinario

A juicio del gremio, puntualiza, ‘el régimen disciplinario de los fiscales tiene serios problemas y déficit en materia de debido proceso, creemos que el actual régimen tiene claros elementos inquisitivos’ y que la fiscalía tiene ‘un problema grave de incumplimiento de tratados internacionales en esta materia’. Ahora, el detalle del nuevo proceso disciplinario, piensan, debiese ser definido por ley, ‘por ejemplo, las conductas sancionables, cosa que no existe hoy’.

Presidente de la Asociación Nacional de Fiscales: “Es necesario robustecer la autonomía del Ministerio Público”

En entrevista con el programa Vía Pública de canal 24 Horas, el Presidente de la Asociación Nacional de Fiscales, Francisco Bravo, se refirió a lo que se aproxima en el debate constituyente, las cargas de trabajo y las causas de Derechos Humanos tras el Estallido Social.

El Presidente de la Asociación Nacional de Fiscales, Francisco Bravo, entregó su postura y sus proyecciones sobre el gremio en una entrevista al programa Vía Pública del canal 24 Horas de TVN.

La próxima Convención Constitucional, los delitos por violaciones a los derechos humanos y la reciente decisión de revisar los casos archivados, las cargas de trabajo y enfoques del nuevo directorio fueron los temas analizados por Bravo ayer en conversación con el periodista Matías del Río. A continuación, los detalles de sus declaraciones:

-¿Qué debiéramos esperar para los fiscales en la discusión constituyente?

-Creo que tiene que ver con que tenemos una experiencia en las labores gremiales y fui cofundador de la Asociación Nacional de Fiscales en 2007, pero, además, tiene que ver con que nosotros hemos planteado la necesidad de que el Ministerio Público y el gremio de los fiscales participe activamente en la Convención Constitucional, en lo que a nuestro trabajo respecta. Nosotros creemos que es necesario robustecer la autonomía del Ministerio Público, robustecer al Ministerio Público en sí mismo. Creo que en un Estado de Derecho es importante tener una fiscalía que le dé garantías a todos en orden a poder investigar con profundidad, con acuciosidad y con objetividad los hechos constitutivos de delito.

-¿Qué es en concreto robustecer la autonomía? ¿qué autonomías les hacen falta?

-El MP es un órgano autónomo, independiente. Para que se entienda en un lenguaje más simple, en el orden de la persecución penal. Cuando hablo de robustecer la autonomía, hablo de que hay ciertas brechas que han sido cuestionadas desde el punto de vista académico y político, que dice relación particularmente con la elección de las autoridades del MP.

Esto no tiene que ver con una persona en particular, sino que con un sistema de elección. En la elección de los fiscales regionales, por ejemplo, participa activamente el Poder Judicial, los plenos de las Cortes de Apelaciones.  Ahí hay cuestionamientos académicos en el sentido de que las Cortes de Apelaciones son parte del sistema procesal penal directamente porque ellos son los que deciden los conflictos jurisdiccionales y nosotros somos intervinientes y sujetos procesales en el mismo proceso penal.

Por otra parte, respecto a la elección del Fiscal Nacional, hay una participación que también opera en el caso de los ministros de la Corte Suprema, es decir, participa por una parte el pleno de la Corte Suprema, luego participa el Presidente de la República y luego participa el Senado. Esa composición tripartita en la elección del Fiscal Nacional ha tenido cuestionamientos desde el punto de vista ante la eventual injerencia política en las nominaciones.

-Esto no es privativo de los fiscales, esta generación de autoridades ocurre también en el Poder Judicial y otros organismos del estado…

-Eso ha tenido varios cuestionamientos en el último tiempo y de hecho no solamente nosotros, la Asociación de Magistrados ha planteado que respecto de las carreras al interior del Poder Judicial y las nominaciones en las Cortes o en los tribunales superiores de la justicia deberían ser entregados a un Consejo Nacional de la Magistratura. Creo que una figura similar podría operar respecto de las nominaciones del Fiscal Nacional y también de los fiscales regionales y en eso el énfasis del gremio tiene que ver con que idealmente los fiscales regionales y el Fiscal Nacional puedan tener una experiencia operativa dentro del Ministerio Público. Que es un giro bastante particular y probablemente nos ha faltado a la institución y al gremio, poder explicar de mejor manera cuál es nuestro rol, cuál es nuestra función en el sistema de persecución penal.

-Usted ha indicado que el gremio va a estar como un órgano de apoyo, ¿cómo van a dar a conocer a quienes en ese momento estén diseñando la nueva Constitución su punto de vista? ¿Cómo van a operar internamente y van a dar a conocer el punto de vista para que no parezca que están presionando?

-La idea es plantear nuestro punto de vista y en ese sentido ya está decidido un camino que vamos a seguir. Vamos a llamar a una asamblea extraordinaria a todos los asociados. Nosotros somos 755 fiscales de los cuales, cerca de 700 están asociados. Tenemos un alto nivel de asociatividad. Vamos a hacer una convocatoria amplia para que participe todo aquel que quiera participar y vamos a generar subcomisiones guiadas por un constitucionalista y un profesor de derecho procesal penal del más alto nivel que van a guiar las discusiones de las subcomisiones, luego esto va a ir a un plenario que va a aprobar estas conclusiones o reflexiones que hagan los fiscales y de ahí se va a emitir un documento redactado por estos profesores a fin de que tengamos una presentación seria y de alto nivel académico para luego entregarlo a los convencionales que sean elegidos.

-Dado que usted reasume la cabeza del gremio ¿Con qué se encuentra? Con este nuevo Ministerio Público que muchas veces lo critican, que la gente no confía porque no tienen medios, no llegan. O muchas veces uno va a la fiscalía y su caso queda archivado. Para qué si no se investigan la cantidad de delitos que están ocurriendo ¿Por qué ocurre eso? ¿le parece que es una crítica que tiene asidero?

-La crítica es atendible, pero yo lo pondría desde la siguiente perspectiva desde el punto de vista del gremio. Yo le voy a poner dos datos que me parecen relevantes poner sobre la mesa. Nosotros somos 755 fiscales y tenemos un ingreso anual de aproximadamente 1 millón 400 mil causas. Si usted saca un promedio, estamos hablando de mil 800 causas por fiscal. El estudio de la Universidad Católica de Valparaíso del año 2000, de la Escuela de Ingeniería, estableció que el ideal fuera que cada fiscal tuviera aproximadamente mil causas, es decir, prácticamente la mitad de lo que tiene hoy en día e idealmente tuviera un abogado asistente cada fiscal.

En la práctica lo que tiene cada fiscal es medio abogado asistente. Es decir, claramente hay un déficit importante desde el punto de vista desde el personal y la capacidad instalada en el Ministerio Público hoy no da abasto porque el sistema está congestionado, el sistema está viviendo una situación de estrés. Hay un dato que aportó la Corporación Administrativa del Poder Judicial y que relevó la Asociación de Magistrados no hace mucho tiempo y que el sistema procesal penal para ponerse al día, con lo que ocurrió, además de la pandemia, es de aproximadamente dos años, con esfuerzos obviamente, logísticos y de personal. Un segundo dato que le puedo entregar.

El año 2000 se inició la Reforma Procesal Penal y se han dictado sucesivas leyes y voy a mencionar sólo dos. La ley 20.066 sobre Violencia Intrafamiliar. Esa ley aumentó importantemente los ingresos a la fiscalía, pero no estuvo aparejada de una mayor dotación de fiscales ni funcionarios. Un segundo ejemplo, la Ley 20.084 de responsabilidad penal adolescente que entregó a la fiscalía, la persecución de los delitos de adolescentes rebajando la edad a los 14 años. Eso significó también un tremendo aumento y solamente hubo unos* fiscales más. Es decir, aquí se van dictando leyes y nosotros respetamos la facultad legisladora y colegisladora del poder legislativo, pero…

-Pero no se adjuntan los recursos necesarios…

-Exactamente, entonces nosotros tenemos la mejor voluntad para investigar. Hay causas de DDHH que el Fiscal Nacional ha relevado que es necesario profundizar en esas investigaciones, otras reabrirlas y ahí también, tenemos 8 mil causas.

-El Fiscal Nacional ha pedido que se reabran y ha sido parte de alegatos que desde la clase política han hecho, que después del 18 de octubre, se cerraron sin mayor resolución, muchos casos, que se archivaron. ¿Esos casos que pide reabrir el Fiscal Nacional se cerraron porque no había mérito, no había más que investigar o no tuvieron recursos para investigar?

-Yo creo que la respuesta es bastante compleja, porque esto es una serie de factores. En primer lugar, el país y el Ministerio Público no estaba preparado para recibir un aumento tan exponencial de causas, de un 400% en relación con violencia institucional. La unidad de Derechos Humanos de la Fiscalía Nacional tiene 10 personas que no solamente se dedican a esto, tienen también encargados los problemas de violencia de género y de delitos sexuales. La Fiscalía Nacional y el MP se encontró con una situación que era muy nueva desde el punto de vista de la investigación penal. Nueva en el sentido de que aumentaron exponencialmente este tipo de delito, básicamente los apremios ilegítimos, algunos casos menores de tortura, y otro caso de abusos contra particulares. Insisto, estamos hablando de un 400% de aumento en ese solo tipo de delito, sin perjuicio del aumento en otros ámbitos también.

Ese tipo de delito debe ser investigado, no solamente por mandato constitucional y legal, sino que también por un compromiso del Fiscal Nacional. En consecuencia, lo que hace el Fiscal Nacional es naturalmente hacerse cargo de esas obligaciones. Hay que investigar con la debida diligencia ese tipo de casos. Pero para eso necesitamos recursos, necesitamos personal especializado. Se aplican metodologías especiales en ese tipo de investigaciones.

-¿Usted da garantía de que el MP, solamente por recursos escasos se cerraron algunas de estas causas? ¿No hay negligencia de algunos fiscales o del MP de investigar más a fondo acusaciones a violaciones a los DD.HH?

-No, yo eso lo descarto categóricamente. Los Fiscales tenemos la mejor voluntad de investigar este tipo de causas y otro tipo de causas. Pero aquí nos encontramos con un fenómeno nuevo. Le voy a poner un ejemplo concreto para que se entienda. Muchas de estas causas que ingresaban al MP eran caratuladas como “lesiones”.

Entonces cuando uno preguntaba cuántas causas hay en relación con violencia institucional producto del estallido social, no había mucha claridad. Porque como no estábamos preparados para recibir ni catalogar ese tipo de causas y tipificarlas adecuadamente, ingresaban con el delito común: lesiones, amenazas, etc. Entonces la Unidad de Derechos Humanos de la Fiscalía Nacional tuvo que hacer un trabajo prácticamente a mano, caso a caso, para ir viendo y levantando la información y ahí se llega a la cifra de 8 mil 500 causas.

Entonces en esa indagatoria, se fue vislumbrando que tenían relación con el estallido social y que se referían a causas de violencia institucional. Y eso se fue descubriendo que muchas causas habían sido archivadas porque el patrón o los criterios de actuación respecto de ese tipo de casos, sin la consideración de que fueran violencia institucional, se seguía el camino común y el protocolo común de actuación. En muchos casos no había imputado conocido que es el gran problema de investigar una causa. Entonces se hacían diligencias comunes y luego de un tiempo, no prosperaban esas indagaciones y se cerraban.

Después que la Unidad de DD.HH. levanta toda esta información y efectivamente vemos que estos delitos están vinculados con violencia institucional, se prenden las alarmas y se dice “mira, estos no son casos comunes, son casos que tienen que ver con casos de DD.HH.” y, por lo tanto, aquí viene la voluntad del Fiscal Nacional expresada en su cuenta pública días atrás de crear, por ejemplo, una fiscalía especializada en Derechos Humanos. Eso habrá que discutirlo y ver cuál es el mejor modelo, pero la voluntad de los fiscales, del gremio de los fiscales, de los fiscales adjuntos y también me imagino los Fiscales regionales es investigar estos casos y cumplir con nuestro mandato legal y constitucional.

Nuevo presidente de la Asociación de Fiscales alerta por falta de recursos en La Araucanía

Publicado en Radio Bío Bío 

Titulado como abogado en la Universidad de Chile, Francisco Bravo asumió el viernes pasado como el nuevo presidente de la Asociación Nacional de Fiscales, tal como lo hizo en 2007, cuando nació la gremial. Lleva 16 años en el Ministerio Público y antes de entrar a la reforma fue un reconocido abogado en causas de violaciones de Derechos Humanos cometidos en dictadura. En entrevista con la Unidad de Investigación de radio Bío Bío, Bravo cuenta cuáles serán los alcances de su administración; aclara si los fiscales tienen o no sobrecarga de trabajo, la politización en los nombramientos, las redes del narco y el rol de sus colegas para investigar los casos de violencia en La Araucanía. “(…) han hecho lo que han podido con los escasos recursos que tienen”, dispara.

El viernes de la semana pasada asumió la nueva directiva de la Asociación Nacional de Fiscales del Ministerio Público. A la cabeza quedó el perseguidor Centro Norte, Francisco Bravo.

De probados 16 años de trayectoria en el organismo y larga experiencia en casos de violaciones de derechos humanos durante la dictadura militar, no es la primera vez que lidera la gremial. De hecho, fue quien la dirigió cuando nació, en 2007.

Titulado como abogado en la Universidad de Chile, Bravo llega al cargo con énfasis en mantener buenas relaciones con la Fiscalía Nacional, marcando una diferencia de entrada con la administración anterior de Claudio Uribe.

De hecho el titular Jorge Abbott lo llamó el sábado 1 de mayo para felicitarlo por el triunfo y pocos esconden que bajo su mandato las cosas avanzarán mejor que antes.

En entrevista con la Unidad de Investigación de radio Bío Bío, Bravo cuenta cuáles serán los alcances de su administración; aclara si los fiscales tienen o no sobrecarga de trabajo, la politización en los nombramientos, las redes del narco y el rol de sus colegas en La Araucanía.

¿Está aislado hoy el Ministerio Público?

Yo diría que está en una situación compleja desde el punto de vista de su imagen y de alguna manera no hemos sido capaces de establecer más puentes, más diálogo y acuerdos y la coordinación interinstitucional que siempre es un valor. Y hoy hay que retomar esas coordinaciones y obviamente también con las policías, el Poder Judicial, entre otros, para abordar, por ejemplo, la congestión de causas que se ha producido con la pandemia en materia penal. Porque hay un atraso de cerca de dos años para ponerse al día. Por eso como institución debemos tratarlo como un tema de Estado.

¿Y cómo se hace aquello?

La fiscalía creo que debe tomar un rol mucho más activo y participar en esa articulación de acuerdos, diálogos, mesas de trabajo para que el servicio de justicia, que es lo que interesa, le llegue a la gente de manera oportuna y sea un servicio de calidad.

¿Cuáles serán los alcances de la administración que liderará en la Asociación Nacional de Fiscales?

Yo quiero enfatizar la generación de acuerdos y diálogo, aunar voluntades del gremio y la institución, no estamos en un momento para agudizar las diferencias, las distancias que se han ido generando en el último tiempo. Nosotros no estamos para darnos gustos personales. Y claro también es importante que existan más recursos, es decir más fiscales, más abogados, más equipos de trabajo, más capacitación, pero lo anterior siempre en función de hacer un mejor servicio de justicia, una mejor calidad de servicio. Y en eso nosotros no podemos negarnos a conversar con las autoridades que sean.

¿Y también con el fiscal nacional? se lo pregunto porque la asociación nacional de fiscales ha tenido algunos enfrentamientos directos con Jorge Abbott.

Por supuesto. Aquí no hay que personalizar. Se debe hablar con el fiscal nacional actual o con el que venga. Con ello hay que sentarse a conversar, generar puntos de acuerdo y avanzar también en los temas de la institución, pero también lo que tienen que ver con los que preocupan al gremio.

¿Cuáles son esos?

El sistema de responsabilidad administrativa de los fiscales, que creo es muy deficitario y no está al día en el estándar del debido proceso. Las compensaciones y descansos de los colegas de regiones que hacen turno de 24 horas cada tres, cuatro o cinco días y no descansan al día siguiente o bien carecen de un mecanismo de compensación. Eso, obviamente hay que resolverlo a través del diálogo, buscar los mecanismos reglamentarios que correspondan y existiendo la voluntad eso se puede resolver.

Públicamente la figura del juez es más reconocida que la de un fiscal como autoridad del Estado. A su juicio, ¿por qué se produce esa percepción?

Yo creo que hay varias razones. Tiene que ver qué sistema acusatorio en Chile tienen carácter muy adversarial. Hace que el fiscal sea una especie de “parte” del proceso penal, lo que se contradice con el principio de objetividad, por lo menos durante la etapa de investigación en que el fiscal es una autoridad tiene a su cargo la investigación penal y ajustarla al principio de legalidad. Y en el juicio la fiscalía pasa a ser una parte más en contrapeso con la defensa y el que resuelve el conflicto es la autoridad jurisdiccional toma la decisión. Entonces sobre sobre ellos está el juez y por eso aparece esta autoridad que por “sobre” los intervinientes.

¿Y más allá de lo gráfico y simbólico?

Yo creo que falta también explicar cuál es nuestro rol. Muchas veces se confunden los de la fiscalía con el juez, en fin. Pero eso también tiene que ver más con una política comunicacional más dinámica que vaya explicando cuál es nuestro rol a la gente en general. Como si fuera parte de la educación cívica tan necesaria para el contexto histórico que estamos viviendo.

Pero coincidirá conmigo en que las expresiones que rondan a la figura del Ministerio Público son siempre de crítica. Aluden a la baja capacidad investigativa, malas cifras…

Primero que todo tenemos que mejorar y en todos los ámbitos. Tenemos que avanzar en la modernización o más bien en la adaptación del Ministerio Público a las nuevas tecnologías, la inteligencia artificial. Además hay que tener en cuenta que la digitalización llegó para quedarse. Tenemos a muchas fiscalías trabajando con papel y con carpeta física. Y hay que avanzar, pero se necesitan recursos. Y también necesitamos capacitación y ahí se abre un nuevo punto. Tenemos que tener un sistema más moderno y dinámico. No tenemos uno de carácter anual que nos exija tener 80 horas de capacitación. Eso hay que resolverlo, pero ese colega que se capacita debiera estar solo concentrado en ello. Y otro punto es que debemos explicar por qué se toman las decisiones que se adoptan.

Usted habla de que hay que mejorar en todos los ámbitos ¿Eso significa que usted llega a dirigir esta asociación gremial con una mochila repleta de problemas sin resolver?

Yo creo que se ha avanzado en algunos aspectos, pero creo que en otros tenemos una brecha muy grande para seguir avanzando. Pero hay otras áreas donde la expresión que existe es la de “burocratización”. Y esto se escucha en el servicio de usuarios por ejemplo. En el sistema antiguo, que era muy malo desde el punto de vista de los estándares, uno le pedía una audiencia a un juez, este lo atendía rápidamente. Creemos que aquí se ha ido produciendo, inconscientemente, una burocratización en el rol del fiscal.

¿Cómo así?

El 50% de las cosas que hace el fiscal hoy día, se dedica a cuestiones de carácter administrativo y el otro 50 se dedica a investigar y litigar. Y esa mitad que no dice relación con su giro, perfectamente podría solucionarse con los equipos administrativos. Está también la queja de los colegas de que falta apoyo administrativos. Hay fiscales que están trabajando muy solos. Y yo tengo la mejor disposición a colaborar en esto, porque eso no solo va en beneficio de la institución y el gremio, sino de entregarles a las personas una mejor calidad de justicia.

El ideal

Hoy en día la fiscalía cuenta con una cifra cercana a los 800 fiscales. ¿Cuánto es el ideal para que funcione mejor que ahora?

Cuando partió la reforma, se hizo una estimación por parte de la Universidad Católica de Valparaíso. En esa oportunidad se habló que un fiscal, en promedio no más de mil causas. Ahora bien, si anualmente, en cifras gruesas tienes un ingreso que supera el millón y medio de causas anuales, deberíamos tener 1.500 fiscales. Pero sinceremos las cosas. Todos sabemos que los fiscales no tienen mil causas cada uno. Muchas de ellas son llevadas por unidades de tramitación masiva y menos compleja y son tratadas de forma estandarizada. Ahí requieres más que un fiscal, un equipo de gestión.

¿Y entonces?

Te diría que hay que hacer un estudio serio, analítico y desagregado de las cargas de trabajo que tienen los fiscales y después de eso hacer propuestas concretas de aumento de dotación. Yo creo que faltan fiscales, faltan abogados asistentes, pero no me atrevo a dar una cifra porque sería irresponsable, ya que carezco del fundamento técnico para decir esto es lo que nosotros creemos.

Pero faltan.

Sí, lo cierto es que faltan, pero eso tiene muchas explicaciones. Entre otras cosas porque ha habido un aumento de los tipos penales. Si pienso en lo que se investiga ahora, me encuentro con nuevos ilícitos que no se investigaban en 2004, por ejemplo. Obviamente la carga aumenta y eso sin contar con el artículo 318 del último año y medio producto de la pandemia, lo que ha significado una recarga de trabajo no solo para nosotros, sino también para los tribunales. Y no hay que olvidar que es la fiscalía la que le pone el ritmo al sistema cuando judicializa o no una causa. Por eso hay que hacer un estudio riguroso para saber cuál es la dotación que requerimos. Nosotros podemos aportar experiencias, datos, pero es la institución la llamada a realizar ese estudio con un estamento externo. Y siempre vamos a estar disponibles para mejorar el servicio de justicia.

Cotidianamente se comenta sobre la calidad educacional que han recibido los fiscales y por extensión su capacidad investigativa. ¿Qué opina de ello?

Yo diría que es una generalización. Y como tal tiene sus pro y sus contra. La generalización tiene la característica de hacer una mirada global pero al contrario no vamos al detalle de lo que estamos hablando. Yo creo que la mayoría de mis colegas tienen la vocación de servicio público sino también grandes talentos y grandes competencias. A mí me da la impresión que hay algunos que están subaprovechados. Hay fiscales de altísima calidad, muchos que ni siquiera mucha gente los conoce que hacen un trabajo silencioso y de buena calidad. Y se abre un punto que es la capacitación.

¿Ustedes estiman que no los capacitan todo lo que se requiere?

Yo echo de menos un programa de capacitación para los fiscales. No un curso de un tema a o b, que puede ser muy valioso y que de hecho entrega la fiscalía y que durante un mes, ocho horas, diez, doce horas. Y vuelvo porque a 21 años de que se inició la reforma, la última gran capacitación que tuvieron los colegas fue en 2005 cuando hicieron 600 horas de capacitación.

Eso fue el preingreso de la reforma en Santiago que comenzó en junio de 2005. Fue un esfuerzo enorme. Había 250 personas en la Universidad Católica de lunes a viernes, desde las nueve a las seis de la tarde, todo el día en clases para estudiar todo tipo de materias: penales, procesales, investigativas, gestión. No aspiro a que lleguemos a eso, pero sí a que todos los fiscales, anualmente, tengan un programa de capacitación que actualice sus conocimientos, no solo en el área legal, sino en la investigativa. Hay delitos dinámicos como la ciberdelincuencia. Porque cuando leemos un peritaje necesitamos saber lo que dice. En eso hay un déficit que hay que mejorar. Hay muchos colegas que se capacitan ellos mismos, haciendo diplomados, un magíster, pero lo real es que necesitamos un programa.

El aumento del crimen organizado, el narco, ha sido exponencial en los últimos años. Las bandas se apropian de barrios, aparecieron los funerales de alto riesgo, armas, sicariato, todas expresiones que están en el léxico cotidiano. ¿Qué parte de la responsabilidad de esto recae en la fiscalía o es un fenómeno que superó al Ministerio Público?

Esta es una vieja discusión que tiene que ver con la prevención y el Ministerio Público no tiene esas facultades. No puedo intervenir “antes de”. Si bien la Ley de Drogas tiene mecanismos de investigación con medidas intrusivas, por lo tanto la fiscalía no tiene mucho que hacer salvo aportar insumos para definir los puntos calientes en tal o cual comuna. Yo creo que la fiscalía en eso ha trabajado harto y le ha ido bien. Sin embargo, comparto contigo que hay un aumento exponencial, tanto en el narcotráfico que está muy ligado al tema de las armas. Y esto es un problema complejo con la trazabilidad de las armas. No se sabe quién la compró, por dónde pasó, porque hay un problema grave con el control de las armas. Y esto se liga al aumento de los homicidios en 2020 que, si la memoria no me traiciona, aumentó un 40%. Y muchos de ellos están ligados a la actividad del narco.

¿Falta presencia del Estado entonces?

Hay poblaciones en donde hay mucha estigmatización por la presencia y el dominio territorial de estas bandas. Entonces pienso que falta más coordinación y más presencia del Estado en general. No solo de la policía. Porque si el narco está ahí es porque de alguna manera uno podría decir: tanto narco hay por cuánta ausencia del Estado hay. Entonces, en este ámbito muchas fiscalías han hecho un buen trabajo, pero sin duda vamos siempre dos o tres pasos atrás. Los narcos están en otras actividades ya no hablan por teléfono, se comunican de otra manera y debemos adaptarnos de mejor manera.

Como en el caso del narco, también hay críticas sobre el trabajo que desarrolla el Ministerio Público en el conflicto de La Araucanía, con la quema de vehículos, robos, incendios. Ahora que asume la voz de esta asociación gremial ¿cómo evalúa esas críticas?

Yo la verdad tengo una opinión no sé si disidente o distinta. Los fiscales de La Araucanía han hecho lo que han podido con los escasos recursos que tienen. En el ambiente complejo que tienen que vivir los que están en Lautaro, Collipulli, Traiguén, en la zona de la Octava Región, en fin. Y falta aquí también presencia del Estado. Y no voy a dar una opinión política sobre el tema, pero aquí el Estado ha sacado las castañas con la mano del gato. Y digamos las cosas como son: aquí todos se han desentendido y no hablo de un gobierno en particular, sino que el Estado no ha sido capaz de enfrentar un problema que se arrastra hace mucho tiempo. Y una de esas aristas nos rebota a nosotros como fiscalía porque hay hechos delictuales, pero se engloban en un contexto mucho mayor donde hay intereses cruzados. Pueden ser políticos, altruistas, económicos, entonces la complejidad rebasa completamente la posibilidad que tiene el Ministerio Público ni mucho menos de absorberlo.

¿El Ministerio Público es un organismo transparente?

Yo creo que es bueno bueno avanzar en eso porque ningún órgano del Estado debe estar fuera de las rendiciones de cuenta. No creo que haya una política de ocultamiento u oscuridad, pero creo que también desde el punto de vista de la imagen institucional hay que dar pasos más atrevidos de términos de mostrar la actividad de la fiscalía, a dónde van los recursos, qué se hace con ellos, cómo se gasta, porque en definitiva a nosotros nos pagan los contribuyentes.

Falta poco para que se inicie el proceso constituyente y entiendo que uno de los nortes de su futura gestión es analizar precisamente el rol que le cabrá a la fiscalía en la nueva Carta Fundamental. ¿Cómo es eso?

Creo que es importante que el gremio y la institución participen para exponer sus puntos de vista. El trabajo de la fiscalía, la necesidad de reforzar la autonomía y lo que haré al interior del gremio será constituir asambleas, cabildos, para debatir sobre el estado actual de la fiscalía. La idea es saber cómo ven a la fiscalía en la próxima Constitución. Es un buen momento para después de veinte años revisar, por ejemplo, cómo se elige al fiscal nacional, los fiscales regionales, la paridad de género, la importancia de la acción afirmativa para que las colegas efectivamente tengan la posibilidad de ser fiscales regionales o una fiscal nacional; revisar si el Poder Judicial debería intervenir en el nombramiento de los fiscales regionales, por ejemplo.

¿Evitar la politización de los nombramientos?

La última elección del fiscal nacional y más allá de las personas, estuvo teñida precisamente por una politización del nombramiento. Pudo haber sido Jorge Abbott o cualquier otro. Yo, por cierto, no dudo de la probidad de él, sino que el sistema de nombramiento tiene la complejidad de la intervención política. Entonces aquí no hay una selección necesariamente por capacidades o méritos o en otras palabras, el sistema es un mal sistema.

¿Y entonces cuál es la mejor forma de elegir a un fiscal nacional?

Hay que avanzar hacia un sistema donde los factores políticos tengan la menor incidencia. Nunca vamos a ser químicamente puros, porque eso no existe, pero sí avanzar en ciertos

estándares objetivos. Por ejemplo, carrera funcionaria, que se haya hecho academia o en otras palabras un filtro altamente exigente. Y el grupo que resuelve puede estar integrado por el Poder Judicial, la fiscalía, universidades, un consejo que diga que eligió una quina de candidatos y explique sus razones y fundamente esa decisión.

¿Quiere decir entonces que, dentro del mandato que le entregaron las bases está pensar la fiscalía del futuro?

Queremos avanzar en eso y en otras cosas. Esto será una instancia de reflexión institucionalizada desde el punto de vista gremial, en donde pensemos el Ministerio Público que se viene, el perfil de fiscal nacional que debería ser, de los regionales y adjuntos, En suma, cuál es el mínimo que debe tener un fiscal para ejercer un cargo tan importante como el que ejercemos. Todo ese conjunto de reflexiones queremos trabajar idealmente en mayo para constituir estos grupos de trabajo y vayamos poniendo estos temas con asesorías de constitucionalistas y terminar esto en un documento que apunte a cómo entregar un mejor servicio de justicia al país. Tenemos que comprometernos con eso.

Francisco Bravo es el nuevo Presidente de la Asociación Nacional de Fiscales del Ministerio Público

Con una histórica participación, casi el 90% de los fiscales asociados a la ANF, eligieron al nuevo directorio para el período 2021-2023, realizada entre los días 28 y 30 de abril.

El nuevo Directorio para el bienio 2021-2023 de la ANF se compone por el Presidente Francisco Bravo y en el cargo de Vicepresidente, Paolo Muñoz. Además, se incorporaron como directores Alejandra Godoy, Claudio Uribe, Marcelo Leiva, Érika Vargas y Marco Muñoz.

Francisco Bravo López es fiscal de la Zona Metropolitana Centro Norte, lleva 16 años en el Ministerio Público y fue el primer Presidente de la Asociación Nacional de Fiscales en su fundación el año 2007.

El fiscal Bravo agradeció el apoyo de los electores saludando «a todas y todos los colegas de Arica a Punta Arenas que participaron de este proceso eleccionario en una lección de civismo ejemplar, más del 90% de los asociados participaron en esta elección. En segundo lugar, el llamado a todos a unirnos tras importantes desafíos que se nos vienen. El Ministerio Público es un órgano fundamental no solamente en el sistema de enjuiciamiento criminal, sino que en el estado democrático de derecho que día a día necesitamos fortalecer”.

Por su parte, el presidente saliente de ANF, Claudio Uribe, se despide del cargo afirmando que “como directorio nos tocó un periodo difícil, desde 2019 a 2021, todo lo que fue el estallido social y posteriormente la pandemia. Fueron cosas que exigieron al máximo las capacidades del Ministerio Público, en un contexto en que los fiscales no disponemos de los medios necesarios para realizar nuestra labor en una forma digna y nos ha tocado como directorio de la ANF dar la lucha contra eso, todo esto cuando la ciudadanía, nos hace legítimamente mayores exigencias respecto de los resultados de nuestra labor”.

Cabe destacar que la Asociación Nacional de Fiscales agrupa al 88,6% de los fiscales que componen el Ministerio Público con 693 asociados.

Asociación Nacional de Fiscales realiza Segunda Jornada de Reflexión sobre situación del Ministerio Público frente a la Nueva Constitución

Por cerca de dos horas se desarrolló un amplio debate en torno a los posibles cambios que podría enfrentar el Ministerio Público frente a la elaboración de una nueva Constitución.

Este análisis se desarrolló el marco de la Segunda Jornada de Reflexión relacionada con el proceso constituyente organizada por el Comité de Seguimiento y Asistencia Legislativa de la Asociación Nacional de Fiscales, instancia integrada por Claudio Uribe, María Consuelo Oliva, Jorge Alfaro, Luis Barraza, Sandra Burgos y Jorge Vitar.

En la actividad gremial se analizaron diversos temas como la independencia externa e interna del Ministerio Público, trato igualitario entre jueces y fiscales, igualdad de género y de acceso a la institución, reconocimiento del derecho de asociación.

 

Dotación, capacitación y equidad: los desafíos planteados por la ANF en la antesala a Conversatorio sobre Igualdad de Género y No Discriminación

La directora y encargada de Género de la Asociación Nacional de Fiscales, Claudia Castro, explicó en una entrevista a Radio ADN los temas pendientes para las fiscalas y el gremio en general. El jueves expondrá en conversatorio en que participará la ministra de la Corte Suprema, Andrea Muñoz.

Este jueves 11 de marzo a las 18:00 horas será transmitido a través de Zoom el conversatorio organizado por la Asociación Nacional de Fiscales (ANF) “Igualdad de Género y No Discriminación en el sector justicia: Análisis de los temas pendientes para 2021”.

El evento, que se realizará en conmemoriación del Día Internacional de la Mujer, será presentado por el presidente de la ANF, Claudio Uribe, y expondrá la directora y encargada de género del organismo gremial, la fiscal Claudia Castro junto a la ministra de la Corte Suprema, Andrea Muñoz; la encargada de la Dirección de Género de la Universidad de Chile, Carmen Andrade; el abogado coordinador de proyectos del programa Estado de Derecho para Latinoamérica de la Fundación Konrad Adenauer, Miguel Barboza; y la directora de la Comisión de DD.HH. y Género de la Asociación Nacional de Magistradas y Magistrados, Natasha García.

Las inscripciones se realizarán a través del siguiente link: https://enestrado.com/inscripciones/

Entrevista en Radio ADN

Claudia Castro.

La directora y encargada de género de la ANF, Claudia Castro, fue entrevistada ayer en la Radio ADN, instancia en que dio a conocer la situación de las fiscalas al interior del Ministerio Público y los temas pendientes que necesitan una pronta solución como la sobrecarga de trabajo.

«Somos muy pocas mujeres Fiscales en la institución. Somos 242 dentro de un colectivo de 776 fiscales, por lo tanto, ustedes pueden encontrar ahí una brecha de género y para ello requerimos mayores recursos y aumento en la dotación (…). Estamos trabajando a nivel de Asociación en favorecer a las mujeres en los puestos de liderazgo y de toma de decisión. Si ustedes se dan cuenta, actualmente solo hay cuatro fiscalas regionales que son en Ñuble, BioBío, Valparaíso y Los Lagos, y queremos más mujeres en estos puestos de poder», indicó.

Explicó que «trabajamos como Asociación en mejorar medidas de autocuidado. Nosotras somos, en su mayoría, mujeres las que trabajamos en temas de violencia de género, delitos sexuales, y también tenemos la carga de la especialidad en Responsabilidad Penal Adolescente. Por lo tanto, necesitamos capacitación a nivel nacional e internacional para poder generar estándares internacionales en nuestras investigaciones y, sobre todo, que se reconozcan los derechos humanos como el derecho a descanso que tienen los fiscales y fiscalas del Ministerio Público».

Sobre la carga laboral, Castro planteó que «como mujeres y fiscales en general, nuestra mayor dificultad tiene que ver con la carga laboral, normalmente desde que se creó el Ministerio Público han aumentado la cantidad de delitos y no con ello se ha incrementado la dotación de fiscales propiamente tal. Y sobre todo, no se ha hecho un trabajo de análisis para mejorar las condiciones y herramientas de acuerdo a la realidad que estamos viviendo». 

Escuche acá la entrevista en Radio ADN

 

 

Claudio Uribe, presidente de la ANF, sobre los efectos de la pandemia: «Yo creo que vamos directamente hacia una saturación de causas en la Fiscalía»

Fuente: El Mercurio de Valparaíso

La pandemia de coronavirus ha generado un fuerte impacto en la tramitación de causas judiciales y, por consiguiente, en el trabajo del Ministerio Público, según confirmó Claudio Uribe, fiscal adjunto de Valparaíso y presidente de la Asociación Nacional de Fiscales, quien advierte de una inminente «saturación», sobre todo si se toma en cuenta el significativo incremento de causas por delitos contra la salud.

De hecho, puntualizó que «debemos tener el doble de causas que teníamos habitualmente en esta época del año, y esto, obviamente, va a impactar cuando pretendamos retomar la normalidad».

En entrevista con este Diario, el persecutor también se refirió al polémico proyecto de ley que busca indultara imputados y condenados por delitos en el contexto del estallido social, subrayando de manera enfática que «se han respetado absolutamente todos los derechos procesales de quienes están imputados».

– ¿Cuál es su opinión frente a esta iniciativa?

– Creo que hay que ser bien cautos, porque más allá de hablar de los presos del estallido social, de lo que habla el proyecto de ley que conocemos hasta ahora es de presos por determinados delitos cometidos en el contexto del estallido. Eso -como está redactado el proyecto- puede terminar afectando a mucha delincuencia común que no tiene nada que ver con el estallido social. En segundo lugar, hay que hacer presente que el fundamento de la petición es que habría cierta situación de injusticia en contra de estas personas, y la verdad es que se han respetado absolutamente todos los derechos procesales de quienes están imputados, no son personas que estén en una situación de desventaja.

– ¿Descarta que existan violaciones a las garantías fundamentales de las personas privadas de libertad por dichos delitos?

– Yo lo que puedo afirmar es que estas personas han tenido derecho a defensa, que sus causas han sido conocidas por los tribunales y que quien las ha resuelto es un juez que conoce todos sus antecedentes. Por lo tanto, se han dispuesto todas las garantías procesales que corresponden. Si ellos estiman que, por ejemplo, han sido víctimas de un montaje o alguna situación de ese tipo, obviamente tendrán que exponer sus antecedentes a disposición de los tribunales y ellos resolverán.

– La Fiscalía expresó hace un tiempo que el proyecto representaba «una mala señal para la convivencia social». ¿Usted está de acuerdo con eso?

– Sí, absolutamente. La base de la convivencia es un acuerdo en el cual quien comete un delito tiene que al menos ser juzgado por un tribunal. Si simplemente se van a cometer delitos y luego va a haber esta especie de indultos masivos -que más parece una amnistía, es decir, borrar la existencia de estos delitos- no parece ser bueno para la convivencia. Es decir, la impunidad absoluta no es una buena señal.

– ¿Cómo interpreta las críticas que apuntan al trabajo de Fiscalía frente a los casos de violaciones a los derechos humanos en este contexto?

– La Fiscalía ha hecho un tremendo esfuerzo en materia de delitos relacionados con derechos humanos. A nivel nacional, hay importantes causas que están siendo conocidas, donde se han llevado adelante investigaciones que son dificultosas, pero se han logrado clarificar situaciones bastante duras respecto ala escena de los derechos humanos, así que yo, en ese sentido, no comparto las críticas.

– Hace poco, la Corte Suprema informó que continuaban en prisión preventiva 26 civiles y 11 agentes del Estado. ¿Cómo evalúa esta cifra? ¿Ha habido demoras en estos procedimientos a raíz de la pandemia?

– Es un número extraordinariamente bajo de personas privadas de libertad. Yen ese sentido, me parece que es una cifra que da cuenta que las personas que están ahí lo están porque se les imputan delitos bastante graves, y, por lo mismo, se justifica la medida cautelas impuesta. Todas estas medidas cautelares tienen que ser revisadas cada cierto tiempo por los tribunales de justicia, y entiendo que así ha sido. De hecho, la Defensoría Penal Pública se encarga de que se revisen cada dos meses las prisiones preventivas. Respecto al impacto que pueda tener la pandemia en cada uno de estos casos, creo que habría que ver cada caso en particular.

-Y en general, ¿cuál ha sido el costo de la crisis sanitaria para el trabajo de Fiscalía?

– La pandemia ha representado una tremenda dificultad para el Ministerio Público, porque ha significado un aumento de causas -por ejemplo, las que dicen relación con delitos contra la salud- y una disminución de los recursos humanos y materiales que se disponen. Los órganos auxiliares, como el Servicio Médico Legal y otras entidades, también han tenido que restringir sus protocolos de trabajo. Todo eso se suma a que ya veníamos con una carga fuerte desde el estallido y a que los tribunales durante gran parte del año tomaron muy pocas, casi ninguna audiencia. Esto está generando una mochila importante de causas que se acumulan. Habría que ver los números, pero debemos tener el doble de causas que teníamos habitualmente en esta época del año, y esto, obviamente, va a impactar cuando pretendamos retomar la normalidad.

-¿Se podría hablar de una saturación en la Fiscalía?

– Yo creo que vamos directamente hacia una saturación de causas.

– En ese sentido, ¿cree que son necesarias más herramientas para agilizar el trabajo?

– Ya la Asociación de Magistrados, por ejemplo, está pidiendo más jueces y más funcionarios para trabajar. Yo creo que, si hay más jueces, tiene que haber más fiscales por razones obvias. Es decir, cada juez que tome una audiencia necesita un fiscal sentado en la sala. Así que sí, necesitamos más fiscales, más funcionarios y, probablemente, también algunas modificaciones legales para flexibilizada tramitación de las causas. De lo contrario, no sé cómo se va a resolver esto.

– ¿Siente que hay cierta desconfianza de la ciudadanía frente al rol del Ministerio Público en las investigaciones relacionadas con el estallido?

– Cuando hablamos de causas del estallido social nos referimos a dos tipos de causas: las violaciones a los derechos humanos y los delitos cometidos más bien en el contexto de saqueos y graves alteraciones del orden público. La verdad es que yo no tengo claro si existe una sensación generalizada de la ciudadanía respecto a estas causas y en qué sentido. Lo que sí puedo decir es que nosotros, con los limitados recursos que tenemos, estamos tratando de hacer un trabajo absolutamente objetivo, mirando sencillamente la comisión de delitos, sin preocupamos del color político de las personas involucradas.

Marco Muñoz, miembro del directorio ANF y consejero de la Región de Los Lagos: “Cada fiscal tiene cerca de 30 minutos para atender cada caso en la región”

Fuente: El Llanquihue

En un 10% aumentaron las causas judiciales durante la pandemia en la Región de Los Lagos. Y es que todos los días, un promedio de 15 personas pasan detenidas por infracción al artículo 318, es decir, por no respetar la cuarentena o las medidas dispuestas por la Autoridad Sanitaria.

Este punto sólo es la muestra de la carga laboral a la que están expuestos los fiscales de la región, dinámica que se repite a nivel nacional y que, pese a las soluciones planteadas por la Asociación Nacional de Fiscales a la Fiscalía Nacional, hasta el momento, no hay señales de algún cambio.

Según el Centro de Estudios de Justicia para las Américas (Ceja) en Chile, hay 4,2 fiscales por cada 100 mil habitantes, lo que está muy por debajo de la mayoría de las naciones de Sudamérica y Centroamérica. En el caso de la región, Los Lagos está por debajo de la media nacional, con un promedio de 4,0 fiscales por cada 100 mil habitantes.

CARENCIA

Para el consejero de la Región de Los Lagos y director de la Asociación Nacional de Fiscales, Marco Muñoz, «la falta de fiscales agudiza la situación que vivimos. Chile, en estos momentos, es un país con una cantidad mínima de fiscales por habitante».

Para Muñoz, lo que en estos momentos preocupa está relacionado con la calidad del servicio que se pueda entregar a los ciudadanos. «Hemos presentado muchas veces la carencia de dotación, porque se debe entregar una buena atención a las víctimas», reveló.

De acuerdo a Muñoz, producto de esta carencia los fiscales no pueden tomar descansos por los turnos trabajados, «porque no hay más dotación. Por ejemplo, en Puerto Varas son tres fiscales y tienen que hacer turnos de lunes a lunes».

– ¿Qué tipo de problemas podría acarrear la falta de descanso?

– El problema que se produce es que al no tener el descanso necesario luego de los turnos, al día siguiente tienen que seguir funcionando y luego de varios años de trabajar en esas condiciones, la persona se va desgastando y está cansada, lo que afecta su salud física y psíquica y su relación familiar, entre otros aspectos. Cuando se genera este cansancio y (el fiscal) tiene que tomar decisiones delicadas y se está más expuesto a cometer errores, lo que también tiene incidencia en la calidad de atención a las víctimas. En el plano personal y familiar, a nivel país son varios los fiscales que ya están separados o divorciados. Hay fiscales que vienen trabajando a este ritmo desde el inicio de la Reforma Procesal Penal. Además, en 2019 ocurrió un estallido social que exigió mucho al sistema penal y luego sobrevino la pandemia que hizo aterrizar el teletrabajo con las complicaciones propias de compatibilizar la labor del hogar y las funciones del trabajo.

En materia laboral, el Estado tiene que proporcionar a los trabajadores todos los medios, pero nosotros hemos tenido que invertir recursos personales como el computador, impresoras, wiffi y hasta en algunas ocasiones tener que comprar el papel.

– ¿Y qué pasa con las causas, registran un aumento?

– Las causas se han incrementado, sobre todo por infracciones relacionadas con el artículo 318 (poner en riesgo la salud de la población). Todos los días hay entre 10 a 15 personas que pasan a control de detención por esta infracción y en algunas oportunidades entre 20 y 30, lo que exige más a un sistema que ya venía sobre exigido, situación que hemos expuesto al fiscal nacional (Jorge Abbott), pero no se han tomado decisiones respecto de esta realidad que hacemos ver.

Hemos entregado cifras para explicar que algunos fiscales especializados están colapsados. A un fiscal a cargo de delitos sexuales no debiese asignársele más de 200 causas al año, mientras que uno de violencia intrafamiliar no debiese tener más de 300. Respecto de los delitos violentos, hay también una carga importante, en los que el fiscal, muchas veces, tiene que hacer de psicólogo. Y tramitar este tipo de casos, con los años, va generando un impacto emocional importante en las personas y no hay ninguna medida institucional preventiva que contenga esta carga psicológica para que el fiscal siga haciendo su trabajo de manera adecuada.

– ¿Aumentaron las causas en pandemia?

– En la región hubo 50 mil 296 casos que ingresaron en el año 2019, cifra superior al 9% respecto del año 2018. El año 2020, desde el 1 de enero al 30 de septiembre, ya se registraban 55 mil casos; es decir, en los primeros nueve meses de 2020 se había superado en un 10% el ingreso de causas. Y es que en la región existe un fiscal para 24 mil 945 habitantes, ya que somos 33 fiscales, lo que quiere decir que hay 4 fiscales para cada 100 mil habitantes. Según la cifra país, estamos por debajo del promedio a nivel nacional (4,2)».

– Qué pasa con los proyectos para superar la carga laboral de los fiscales. ¿Está en trámite?

– Vemos con sana envidia cómo se potencian, con cierta frecuencia, los otros organismos del sistema, como las policías y los jueces; pero no pasa nada con el Ministerio Público. Hay un proyecto de ley, enviado por el Ejecutivo, que tiene por objeto hacer frente a esta sobrecarga del sistema de justicia penal, con ocasión de la pandemia, producto de muchas audiencias y juicios suspendidos. A la Asociación Nacional de Fiscales le correspondió participar e hicimos varias propuestas de modificaciones legales que buscaban descongestionar el sistema penal; pero cuando uno ve el proyecto no hay ninguna consideración de lo que nosotros planteamos. No obstante, que a nivel nacional el 54% de las causas no se judicializan y el otro 46% queda en la Fiscalía y no llegan a la etapa de judicialización cuando absorbemos casi 100%. Ahora, estudios del sistema judicial penal realizados en 2004 indicaron que un fiscal debería trabajar con un abogado y un gestor administrativo. Por ejemplo, en el Sacfi (Sistema de Análisis Criminal y Focos Investigativos) hay un gestor que trabaja con dos fiscales y no tenemos abogados que trabajen con nosotros, situación que se agudiza en algunas fiscalías locales, donde el volumen de ingreso es mayor. En algunas materias de suma complejidad, como son los delitos sexuales, no hay fiscales suficientes.

– Ustedes cuando están de turno en las noches pasan contestando llamadas, ¿Han buscado una solución a esta sobrecarga?

– El cansancio por falta de descanso después de los turnos puede llevar a cometer posibles errores. El descanso en materia laboral es un derecho humano que tienen todos los trabajadores públicos y privados y si ello no ocurre se afecta la salud física y psíquica del trabajador. Los fiscales de turno telefónico reciben, en promedio, entre 20 a 30 llamadas entre las 11 de la noche y las 6 de la mañana; es decir, cada 14 minutos se está recibiendo una llamada, por lo que no duermen. No hay descanso. Me parece obvio que esa persona al día siguiente no pueda seguir trabajando, pero muchas veces debe seguir, ya que tienen que comparecer a audiencias y juicios orales, entre otras actividades.

La razón por la que los fiscales no pueden tomar su descanso compensatorio legal es porque no hay los suficientes que permitan asegurar la continuidad del servicio. Cuando hay compensaciones, éstas no son legales, sino que están supeditadas a la mera voluntad de la jefatura. Pero si se trabaja 24 horas seguidas lo lógico es que se debería descasar al día siguiente, de otro modo se afecta esencialmente la toma de decisiones, con riesgo de error, situación que nos preocupa, ya que hay que considerar que al otro lado siempre hay una víctima, sin perjuicio que con los años, bajo esta rutina, la salud física y mental se deteriora.

– ¿Qué balance tiene respecto del funcionamiento de los fiscales durante 2020?

– Ha sido un año complejo como también lo ha sido para todos los ciudadanos y servicios públicos y privados del país. El año 2020 fue de aprender a trabajar bajo una modalidad para la que nadie estaba preparado, a lo que se suma un incremento sostenido de causas, agudizando problemas de funcionamiento en una institución que ya viene con carencias de dotación crónica. Los fiscales y funcionarios han debido enfrentar, con mucho sacrifico personal, este complejo año, para poder hacerse cargo de esta mayor exigencia.

– ¿Qué se ha realizado para lograr un equilibrio en la carga laboral de los fiscales, especialmente en un año de pandemia?

– Nosotros vemos que, institucionalmente, no se ha realizado lo necesario para lograr un equilibrio de la carga laboral y esto le hemos expuesto al señor fiscal nacional, en cuanto a la necesidad tener una mayor dotación y apoyo a la labor investigativa y de persecución penal, con abogados y administrativos por cada fiscal, sobre todo en delitos complejos como son los sexuales, violencia intrafamiliar y violentos. No obstante, no se han tomado las decisiones en esta la materia.

Es así como el promedio de ingreso de causas durante 2019 fue de mil 880 por fiscal a nivel nacional y en la región, con 33 fiscales, en 2019, hubo un promedio de mil 971 causas por fiscal. Es decir, cada fiscal tiene en promedio unos 30 minutos para atender cada caso en la región. El llamado que, como gremio, hacemos a la autoridad política es que se invierta en un sistema de justicia penal, robusteciendo el Ministerio Público para que desarrolle adecuadamente su rol, acorde a los tiempos y necesidades de los ciudadanos, ya que cuando el Estado invierte en justicia lo que hace es reconocer la necesidad de dar un trato digno a las personas. De otro modo, prolifera la desigualdad y corrupción. No puede esperarse un sistema penal eficaz y eficiente si no hay inversión.

– ¿Han recibido amenazas los fiscales?

– Es un tema muy delicado y no porque los afectados sean fiscales, sino porque ellos ejercen una función que es investigar y perseguir los delitos. Lo que se busca, con esas amenazas, es coaccionar a la persona que está detrás de ese fiscal para que no ejerza su función; es decir, no investigue ni persiga a los imputados, generando impunidad, lo que atenta contra el Estado de Derecho. Si bien en la región no es habitual que los fiscales reciban amenazas, los casos que han existido son muy graves y delicados. A nivel país, el caso más reciente conocido es el de las amenazas hacia la fiscal Ximena Chong, de Santiago.

El fiscal Muñoz comentó que la Asociación de Fiscales «tiene una muy buena comunicación con la fiscal regional (Carmen Gloria Wittwer), con quien hay un diálogo franco, pero vemos que la no implementación del descanso por los turnos, que afecta a los fiscales del país, en general, y a los de la región, en particular; es una situación que excede a las atribuciones de la fiscal regional. Por ello hemos expuesto esta necesidad al fiscal nacional, para que se reconozca y otorgue a los fiscales el descanso compensatorio, derecho que tiene todo ciudadano en el país, ya sea trabajador privado o funcionario público.